Los teclados

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Los teclados

Que emocionante, faltan pocos días para el primer recital y llegamos con margen para interpretar. Tocar en un teclado enchufado a un amplificador es otra historia, el Rhodes es irrompible, se puede caer de un quinto piso que sigue funcionando. No tiene válvulas ni circuitos integrados, no se enchufa a la tensión eléctrica, es como una guitarra. Además conozco los trucos (sencillos) para arreglar teclas si se rompen, todos los conocemos. Este piano de 54 teclas no es habitual, se hicieron pocos y en la decadencia de este instrumento que se dejó de fabricar en los ochenta. Creo que puedo alquilar Rhodes en cualquier país, hay miles. Lo mas normal es encontrar el modelo Stage 73, un poco mas grande. Tocar la guitarra eléctrica es un sueño para cualquiera, pero sentarse a tocar el piano es mi master plan, a lo que pensaba dedicarme. No toco Rhodes desde 1984 pero mejoramos con los años los dos, el piano y servidor. Estoy esperando un muy buen teclado europeo, lo mas elegante que intentó la tecnología. Teclados con dos mil sonidos, incluyendo muy buenos sonidos de piano para cuando los camiones no llegan a llevar los fierros mas pesados. A Islas Canarias vamos en avión, como por toda América Latina. Este teclado “state of the art” puede reemplazar el piano eléctrico pero va a proveerme de muchos mas sonidos para las fantasías en vivo y en directo, tiene una variedad de sonidos insólita y de muy buen calidad. Créame que estuve escuchando -y comparando- casi todos los teclados que existen disponibles en la actualidad. Además voy a llevar teclados accesorios de otra clase, los llamados analógicos, otra generación de sonidos, los del oscilador. Sonidos que se pueden modificar sobre la marcha, variando la naturaleza misma -del sonido- con filtros que controlan las funciones de brillo, caída y ataque y mas filtros. Los teclados están devaluados, cuestan diez veces menos que una buena guitarra y me pienso aprovechar de esta broma del destino. Sumando teclados con otros sonidos además del del piano eléctrico. Los nuevos instrumentos van a estar llegando mientras toquemos, en pruebas de sonido (y en los hoteles) vamos a estudiarlos y programarlos para usarlos en el escenario, mi idea es proveerme de todos los sonidos clásicos en los años setenta, y evitar los sonidos propios de los ochenta. Los años setenta fueron los de los grande teclados, menos prácticos pero mas nobles y mas lindos, imponentes. Las nuevas generaciones de teclados emulan aquellos sonidos, hasta los sonidos mas horribles son apreciados ahora como “vintage”. Desde el año noventa que busco lo mas parecido al piano natural y el órgano Hammond  (el sonido de Blood on The Tracks o la E Street Band). Piano y órgano como cemento de las instituciones del rock y el R&B.  Todos escuchamos estos teclados en cientos de discos. Ahora hay teclados digitales con sonidos de piano francamente buenos y el órgano se puede replicar, de todos modos viajamos con teclados originales mientras se puedan llevar en camiones. Germán es una enciclopedia de la música y los teclados tradicionales, pero cada uno tiene su propio rollo,  escuché décadas de música en teclado que, el maestro, no registra. Me desvelo escuchando todos los teclados que existen disponibles, literalmente. Anoche descubrí un teclado económico que suena francamente muy bien y es de generación analógica, no es una imitación digital (otra generación de fuente de sonido). Lo agrego a la lista de la compra, los compramos en Alemania y los mandan por correo. Mi idea es acompañarme cantando con el piano pero disponer de otros sonidos para momentos especiales de los recitales, para adornarme en los momentos instrumentales, ejecutar las melodías, incluso improvisar. Un dato fundamental es que, el Rhodes se enchufa a un amplificador con el mismo cable que usa una guitarra eléctrica o un bajo, y no se enchufa a la pared, no necesita electricidad porque no es “activo”. Es verdad que tocamos con sofisticados auriculares invisibles, pero el amplificador (para el piano) es otro mundo. Todos los guitarristas saben que, sin el amplificador, la guitarra no sonaría aunque  existan emuladores de sonido de amplificador. Es verdad que se puede tocar todo con una tableta, pero el escenario no es completamente mudo, para empezar hay una batería. El rock es el primero género completamente amplificado, vamos a un festival y escuchamos la amplificación. El rock tiene que rodar, después lo hacemos sonar y lo cantamos, entonces interviene el operador de sonido que agradece la calidad del sonido personal de cada músico y sus instrumentos. Guitarras y bajos bien elegidos y amplificados (con un micrófono tomando el sonido de las válvulas de los amplificadores), micrófonos para la batería, los cantantes, el Leslie (el parlante rotativo del Hammond) y para el equipo del piano eléctrico. Estoy en el armado del escenario que es fundamental, donde queremos estar parados. Mas allá del tamaño del escenario, nosotros tendríamos que estar siempre a la misma distancia, no porque el escenario sea mas grande estamos mas lejos. Eso es fundamental para el contacto visual entre nosotros, para las luces y para los asistentes que arman todo, replicar el escenario, las medidas, las tarimas, los instrumentos. El sonido en el escenario es todo para los músicos, es lo único que escuchamos y estamos parados justo detrás de los poderosos sistemas de amplificación masiva. A tales efectos usamos auriculares, pero cada uno elige como prefiere escucharse, disponemos de “cuñas” en el piso … Personalmente, prefiero no complicarme las pruebas de sonido, no pedir casi nada. Tengo una seña si necesito escucharme mas el canto, y señas para indicar si me falta (o me sobra) volumen de algún instrumento en particular. Podría llevar mi propia consola de monitores, es posible que pida una … Con monitor individual (a mano) grabamos en Los Angeles, solo así es posible grabar tocando hasta once músicos al mismo tiempo. En recitales tengo que tocar y cantar, tengo las manos ocupadas mientras leo las letras y algunos acordes. Estar cantando todo el tiempo limita mis movimientos razonablemente aunque use auriculares, la idea no es correr por el escenario ni los artificios escénicos, es sentarme a tocar y cantar. Me parece una forma honrada de ganarme el pan y los peces. Pero agregar teclados está dentro de mis posibilidades, para la guitarra me falta práctica pero no tengo problema en llevar guitarras de gira, hay tiempo para sumar cosas, de momento ensayamos treinta canciones para presentarnos esta misma semana, en apenas días. Lo grande es que estamos ensayando en las salas donde ensayamos con Los Rodriguez desde el invierno 1990/1991 … Son 28 temporadas de gira en España Entera, menos temporadas que Enrique Ponce. Vuelvo a ser un tecladista que canta, ya no un cantante con instrumentos accesorios, esto afecta mis mas intrincados mecanismos de forma positiva, no es lo mismo “tocar” que “cantar”, pero cantar es el deber de cualquier músico de rock que toque un instrumento, estar disponible para tocar y cantar. En la Revuelta con BV (2.005) no me despegué del piano y terminamos con un terrible recital en Obras afuera. Hace 20 años que vamos de gira con otro compañero en teclados, en la primera temporada (de cada gira) siempre toqué el teclado para “armar” las canciones con acordes (resulta que soy un especialista en tocar mis propias canciones), después alternaba teclados y guitarra, o solamente cantando, como en la gira Licencia Para Cantar (hace dos años). En aquella oportunidad cantaba con traje y caminando por el escenario como un cantor de tangos, tampoco soy Mick Jagger ni James Brown. Sentado en los teclados estoy bien y puedo cantar con libertad porque tengo suficiente independencia, puedo tocar piano, leer la letra, mirar los acordes y cantar mis partes bien ensamblado con los coros, hasta cuatro cantando en todo el recital. Además, sentado con el piano, le agrego carácter al cuarteto, son especialistas y pueden tocar mucho, mucho mas de lo que exige nuestro repertorio, cada uno de mis compañeros es un artista músico muy cuajado. Digamos que, si el autor de las canciones toca un instrumento, le imprime el rollo interior de las canciones. En un cuarteto, con una sola guitarra, la música esta mas expuesta y nadie hace la plancha, lo mismo con los coros y el swing. Y el Fender Rhodes tiene sonidos negros. El Hammond se inventó para las iglesias o como instrumento total, la versión original tiene bajos para tocar con el pié. El piano es el piano, esta incorporado al Rock n Roll, el tango, la salsa, el blues y el jazz. El Clavinet es muy Funky, aunque está pensado como “clave” (el instrumento que tocaba Bach), tiene vida propia desde Stevie Wonder. El Wurlitzer es mas frágil y suena menos profundo, es otra química porque “empasta” diferente con los instrumentos. Los teclados analógicos proveen de sonidos dulces o ásperos, es el oscilador y está en la música desde finales de los años sesenta.

Pero el Fender Rhodes tiene soul y elegancia, no se parece a nada aunque todos los teclados intentan sonar como un FR. Los nuevos teclados son muy buenos y no son caros, cuestan menos que una  buena guitarra, hasta diez veces menos que una guitarra buena. Casi desaparecen -los teclados- con la oferta digital, una tableta tiene suficientes sonidos (variedad y calidad) para tocar o grabar, 180 sonidos entran en un paquete de cigarrillos (literal). Afortunadamente vuelven a fabricarse teclados pensados para tocar en el escenario y los ensayos, sin mas que sonidos buenos, ofrecen esas prestaciones: ser teclados que suenan bien y se pueden tocar con dinámica y buenas intenciones. Esta es mi aproximación a la música este año. Ensayamos con el piano eléctrico, en una semana ya estoy cómodo con el repertorio y puedo tocar todas las canciones apenas si leyendo las partes (los acordes). Según progresamos voy a agregar mas instrumentos. Lo importante es saberlos tocar (casi) de memoria, tener mas sonidos a mano para darle kerosene al candil, para agitar el avispero. Hace cuarenta años intentaba convertirme en un músico apto parta las exigencias de aquella época que eran altas; antes de Sumo, antes de Riff, antes de Soda , antes de Virus, antes de Los Encargados, antes de Los Ratones y los FBC. Había que estar preparado para tocar cualquier cosa, estudiábamos Jazz y ni soñábamos con tocar, algún día con Charlie o Miguel …  Afortunadamente existen mis amigos uruguayos, me dieron la vida mas de una vez. Satragni me trató como a un hermano menor, confió en mi que apenas si me defendía. En aquellos años escuché a los grandes teclados y pianos de Hugo Fattoruso, Herbie Hancock y  Joe Zawinul  … Es la cumbre de los instrumentos de teclado, lo mas alto que podían llegar después del Rock progresivo, que es una época dorada para las teclas. Para la música hay que estudiar (un poco) y practicar (mucho), finalmente estar dispuesto a trabajar mucho mas. Los teclados son pesados, complicados de transportar, algunos son casi imposibles de bajar en una escalera o subirla. El contacto profundo con los sonidos negros nos entrenó otras regiones “sensibles” , tocando, lo que vulgarmente se conoce como “con onda” o Mojo … Groove, profundidad, swing y gusto personal. Para tocar libre en tres -o doce- acordes, hay que ponerle sabor personal; los antiguos músicos de teclado no tenían apenas margen para la interpretación libre, respetaban arreglos complicados todo el tiempo. Por eso se lo llamó Rock Sinfónico, porque en una orquesta sinfónica todos leen “obligados”, respetan el guión a rajatabla. Ahora puedes ser un músico académico pero hay que tocar con gusto, antes había que ser capaz de tocar arreglos extremos de complicados. Pero mis canciones no presentan grandes complicaciones, no para mi, y sé como tocarlas. Este rock tiene sabores porteños, vaqueros, americanos, españoles, latinos y británicos, todos escuchamos Jazz y Blues, algunos somos mas curiosos y estudiamos todo el día, aprendiendo de las expresiones multiculturales de los versos, los compases y la música bien impresa en los discos. Hace veinte años dimos una gira, conmigo tocando guitarra todo el concierto, la tocaba bien porque estaba entrenado y porqué mis compañeros eran especiales, Guillermo conocía todos los registros del rock en guitarra, Candy es un músico absoluto y Augusto es un artista de la guitarra con un universo propio. Y era el tercer año con Ciro Broken Fingers, que estaba enorme. Germán es fundamental para todo, juntos producimos discos, elegimos grabaciones en vivo, decidimos el repertorio que vamos a tocar, armamos la lista de temas en cada concierto. El dice que ensayamos, el último disco lo escribimos juntos. Además es académico y virtuoso, puede tocar Bill Evans, Oscar Peterson o Mariano Mores. Y cantar. Pero cada músico tiene su propio moco, su balance de interés y desinterés, sus niveles de ansiedad, óxido y grasa de motores. De momento no necesito un cantante (!), no además de las armonías que cantamos con los chicos, abriendo voces entre cuatro. Espero poder decir (que no necesitamos cantante principal) dentro de un mes, dentro de seis meses, un año y medio.
Gracias por todo
Andrés Calamaro