MERCI BARNA

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MERCI BARNA

Creo que estamos en el mejor momento en … diez años. Eso dice mi querido hermano Dani el Rojo. Tremendo éxito en el Liceo de Barcelona, lleno hasta arriba con entradas agotadas hace tres meses. El Liceo lleno es una maravilla, y las sensaciones en el escenario fueron las mejores. Muy bonitas tienen que ser las sensaciones para sobrarme en escena con monólogos al borde de lo aconsejable. Tocamos muy bien y cuajados, inspirados. Ahora estamos conversando fuerte con Dani. Lo que hacemos es como pintar un cuadro y quemarlo después … Así es un recital o un ensayo. A veces imprimimos la música en grabaciones, pero la pulpa de la música es impalpable además de invisible. Hoy nos ensamblamos, sueltos con las canciones, cantando bien para un público exquisito, atento, numeroso. Llenaban hasta los palcos mas altos. Si alguien se tomara la molestia de transcribir lo que digo en el escenario sería un escándalo,  los escándalos duran quince minutos. Una polémica global puede durar mas de dos horas como máximo. La diferencia del monólogo coloquial, lo mismo con una conversación de amigos, es que … nos empleamos en la ironía y el sarcasmo todo el tiempo. Así somos loa argentinos del siglo veinte, cultivamos la auto mofa y la ironía constante, no nos tomamos demasiado en serio el contenido de una conversación amigable, pero si cuidamos el concepto, la honestidad y el idioma no prosaico. En Catalunya tienen señorío, lo que los ingleses llamarían “flema británica”. En todo el mundo, los milenarios (que no recuerdan el siglo anterior) son mas literales que conceptuales, no parabólicos. El público aguantó como pudo “la parte conversada” del recital de esta noche, tampoco cantamos menos canciones. Estamos viviendo un momento peculiar de la civilización, en esta parte del milenio. Estrellas de Hollywood son marginadas por acusaciones leves, ni homicidio ni violación, un gesto equívoco, quizás algo que ocurrió hace quince años, y te la hunden. Nadie quiere estrenar la próxima cinta de Woody Allen, que es un Shakespeare contemporáneo. Es algo impensable pero ocurre y a mucha gente (ustedes mismos) les parece normal, no hace falta haber visto el cine de Allen , alcanza con acusarlo de algo. Como músico de rock tengo el compromiso de ofender, de gustar pero ofender. Es lo que viene haciendo el rock desde que existe, si no lo hacemos nos van a reclamar y no sin razones. Tampoco hace falta “hablar de toros” ni mucho menos , poderosos en Hollywood fueron hundidos -en cuestión de horas apenas- por “indecentes”. Ser decente no es un gran mérito ni un don divino, además cualquiera puede presumir de “persona decente” sin demostrarlo. Ser indecente es mas sexy.  Bueno, llego a Catalunya que es un escenario muy delicado, hay palabras que no se pueden decir. Punto. Que tentación para mi. A la música !!  Muy buen sonido, brillantes mis compañeros, precisos y extraordinarios, estaba cómodo cantando y el piano eléctrico. Y que público. Cuando se encendieron las luces y pude ver hasta arriba de todo, todos felices y aplaudiéndonos de pie, El repertorio fluyendo siempre bien y nosotros con actitud natural. Entramos al escenario, agradecimos la ovación de pie, nos deseamos suerte con la mano, toque unos segundos el piano … Y empezamos con Alta Suciedad, después hicimos Verdades Afiladas y lo pegamos a Clonazepam. Me aparecí en el escenario con un sombrero regalo de Joaquín Sabina. Esperé como pude hasta que tocamos unas diez canciones, entonces presenté a mis compañeros y compartí con ellos los aplausos. Mientras presentaba leía versos escritos para Barcelona y conversaba a veces buscando alguno de los chicos como cómplice ocasional.Estábamos haciendo nuestras ocasionales bromas indecentes, hablamos de “sexo con menores”, de Lolita, de Viggo Mortensen, de drogas químicas … En una conversación, como en un libro, se puede decir (escribir) lo que a uno le dé la gana, si quiero escribo un relato terrible que incomode, es literatura, puede ser ficción, poesía o ensayo, ficción. Lo que decimos no nos hace mejores personas pero tampoco peores. Es muy sencillo decir solamente lo que cualquiera querría escuchar, esto no tiene mayor importancia hasta que se contagian los políticos y mienten. Ahora creemos que nuestra opiniones se amplifican y llegan a mucha gente, pero sin la gente. Lo importante es la música pero hay cosas mas importantes, con la música se puede poner voluntad y cumplir, estamos ensayados y somos expertos, “torear” de verdad (y que nadie se ofenda), la diferencia entre un cuadro (una obra) y una tela sucia con temperas. Tocamos mucho, siempre agradecidos al público, es verdad que si tengo un micrófono no me conformo con cantar. Quizás me venga de familia, o quizás sea alguna medicina que esté tomando. Le puse un drive al piano, suena bien. Me llegaron cuatro teclados de Alemania, ASAP los voy probando en el escenario, en las pruebas de sonido. MI intención es sumar sintetizadores a los teclados que son todos “tradicionales”, compramos teclados versátiles y analógicos, pero también instrumentos futuristas literal. El teclado de goma que ni se enchufa … por ejemplo. Listo. Muy buenas sensaciones que era lo importante esta noche. Esto no se paga con dinero ni mucho menos se compra. Mi gratitud total a mi gente que vino a llenar el Liceo de Barcelona. Para terminar con las palabras de Jimi Hendrix “excuse my while i kiss the sky”.

Perdona si estoy besando el cielo.
El “asunto Viggo” es el siguiente, el notable cuervo universal envió una carta a un periódico desaprobando el uso de uno de sus personajes en algún momento de la campaña electoral que yo, personalmente no vi. Bien redactado y bien pensante se ganó la aprobación de internet, y eso me llevó a la siguiente reflexión: Que fácil que es decir (publicar) solamente lo que la mayoría quieren escuchar y aprobar con entusiasmo. Es barato. Viggo no responde por sus personajes de ficción, puede encarnar a un rey de los anillos o a un hampón ruso, lo vi en muchos personajes y, lo mas importante, tenemos amigos en común. Es una bisagra para seguir pensando y explicarlo con mordacidad anti balas. Somos rockeros bendecidos por el papa y “hacemos lío”