Porque quiere, porque sabe y porque puede.
Honestidad Brutal: cuestión de canciones. Dice Joe Blaney (co-productor e ingeniero de mezclas de ‘Honestidad Brutal’) que si viviéramos aún en las épocas de los discos de vinilo, ‘Honestidad brutal’ sería el disco de rock más largo de la historia: un triple y medio!.
Salvado por el calendario, Andrés Calamaro afirma que este doble CD es fruto del trabajo de todo un año, escribiendo y grabando sin parar. Que este disco podría haberse grabado en una semana, pero entonces ... hubiese sido un año muy largo.
Estos dos Cds podrían ser, apenas, la primera parte de una obra más extensa; y que solamente pudo ser posible componiendo las canciones en el estudio y grabándolas ese mismo día (la mayoría de las versiones finales corresponden a esa premisa), aparte de dejar de lado cualquier clase de superstición técnica.
Que la honestidad es auténtica, y que hubo un tiempo en que nadie sabía si el disco estaba terminado, o no acabaría nunca.
A lo largo de estas casi dos horas y media de música pueden escucharse las diferentes etapas de composición, descomposición y posterior reencarnación del álbum. Desde aquella trepidante semana (Abril ’98) en Buenos Aires, cuando muchos pensamos que ya teníamos el disco, pasando por largos meses de profundidad creativa en Madrid, por las sesiones en Nueva York (Agosto’98) con los genios de Alta Suciedad: Marc Ribot, Hugh McCracken, Charley Drayton y Ken Fradley.
Por la última e interminable visita a Buenos Aires, el encuentro con Joe Blaney en Argentina, más mezclas en Miami, los últimos rescates sonoros en Madrid (tangos grabados con los auténticos maestros del género -una tarea de años, según Andrés-, jam sessions, el culto a la amistad, y la vida al límite propia de la condición humana.
Creo que ‘Honestidad Brutal’ es el ‘Apocalipsis Now’ de Calamaro, donde construye y destruye, para volver a construir algo más grande, que parece cada vez más un laberinto, una fuga hacia delante.
Queda la duda si es una cuestión de HONESTIDAD, o de BRUTALIDAD, pero los que estuvimos cerca (o dentro) de la producción de este-estos discos, sabemos que existirá un ANTES y un DESPUÉS.
Delante del renacimiento de un músico y su género, frente a su punto culminante. |