Andrés Calamaro - Web Oficial

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A PART OF IT

Ok .. No puedo evitar que vengan hasta mi los sándwiches de miga en forma de fisuras en los dedos del pie, torceduras o una costilla flotante quebradiza. Jamás fui un niño enfermizo fuera de aquel ataque de asma, es mas : Nunca fui al medico aparte de los dentistas y aquellas ocasionales (autenticas) meteduras de pata, no me quebré huesos, no sufrí enfermedades fuera de las normales que todos los chicos tienen. A veces me siento enfermo y me hago análisis completos. Siempre con el mismo resultado. El Dr. Fernando me dice que estoy perfecto y que tome mas agua. Los años bravos apenas si me pasaron factura odontológica, problemas que solucione con tratamientos de conducto, vivir con los dientes apretados es una forma de enfrentar la vida y de forjar el propio destino de uno, pero en mi caso resulto en asuntos que se solucionaron con repetidas visitas al Dr. Elvis por quien siento un indisimulable aprecio; aun así tengo mejor dentadura que muchos jóvenes de la mitad de mis años. Del pelo ni hablemos, aunque no tengo la cabellera virtuosa de mis cuarenta años, no tengo asomo alguno de calvicie, no se me cae el pelo y todo parece indicar que el asunto capilar va a seguir como esta, mas cerca de las tinturas de los Rolling Stones que de la graciosa calva de Homer Simpson.
Si, arrastro una conducta marcada por el sostenido uso de la planta sabia y, en estos últimos veinte años, consumo medicinas recetadas para conciliar el sueño. No fui bendecido por un sueño fácil y mucho lo lamento puesto que me pase la mitad (larga) de mi vida viajando por interminables carreteras en Leyland que no pasaban de ochenta por hora, o cruzando océanos varias veces por año. Resumiendo demasiado la de kilómetros que sigo apilando anualmente.
Quizás por eso, lo antes dicho, y por mi andar despreocupado (literalmente) hoy me di violentamente el pie contra una cama, un formidable mueble de maderas nobles que no estaba dentro de mi brújula.
Como aquella gira por España hace unos años, cuando me rompí el mismo dedo del mismo pie en una aparatosa caída, justo antes de ensayar, promocionar un disco y salir de gira, compromisos que afronte con un bastón que me sentaba muy bien y me ayudaba a estar de pie. Un cierto aire aristocrático.
También sufrieron mis rodillas el impacto de imprudentes mesitas ratonas. De eso y mis rodillas podemos hablar otro día, o escribir. O leernos.
Anoche, con todos los dedos enteros, escribía lo siguiente. Espero que sea una lectura amena para todos. Dos puntos.

Hoy terminaba la semana de los tres tenores en el Blue Note y volvimos para ver la ultima función, la segunda del domingo.
No se puede pasar por esta ciudad y no escuchar Jazz. Pharoah Sanders, (the mighty mighty ,the doctor, the master) ya estaba tocando hace cincuenta años con John Coltrane.
Pharoah siempre fue vanguardia y basta con verlo subirse al escenario -con su gran corte de pelo y su barba canosa de chivo espacial- para celebrarlo. El soniquete que tiene es inenarrable, conserva toda la potencia y un oficio de rebelión musical permanente. Este trio de tenores es un triple choque de trenes, Odean Pope hace gritar al saxo aullidos de afro Philladelphia desde la primera nota del concierto (el segundo gig en una noche, el ultimo de una semana) y James Carter es inexplicable. El rango de sonidos que sopla desde el tenor es insólito, jamás en la vida escuchaste algo así … No se puede entender (no hace falta). Dudo que un tenor haya sonado con semejante dinámica de sonidos, un rango insólito, salvaje, virtuoso, gitano … Es imposible de creer. Anoche hubo mas espacio para “Tain” Watts que toco la batería a un nivel extraordinario, incluso Reggie Workman toco un solo de doublé bass con aromas de heavy blues, free jazz, con arco y con dedos, golpeando las cuerdas, rasgueando acordes.
Reggie toco con John Coltrane. Es que estos señores realmente tocaron y no están para ofrecer nada que pueda llamarse jazz estándar o académico; son berridos de libertad, es heavy metal bronce …
Geri Allen toca con la mirada perdida en alguna parte, anoche toco una balada sola con el piano, sin una nota de mas, sin énfasis, con una sutil solidez que llama poderosamente la atención … Talvez Odean “acusó” una semana tocando dos veces por día y se brindo un poco menos salvaje que el viernes pasado (Pope es un señor grande, conocido como integrante de la banda de Max Roach). Carter toco lo indescifrable, hubo espacio para el piano solo, el contrabajo solitario y mucha batería inspirada … Watts es el único que toca con gorra y camiseta, la elegancia de los demás maestros merece un párrafo aparte, pero todos los párrafos son para quien vinimos esperando ver y escuchar : la aparición oportuna de Pharoah, un músico entre los músicos, un maestro de la vanguardia de retaguardia, que pisa el escenario para hacerlo suyo, imperturbable, sin hacer gesto alguno ni decir nada; sabe quien es y lo que hizo en estos mil años al primerísimo nivel del jazz libre y espiritual.
Para mayor alegría, termino el concierto y me encontré con mi entrañable compañero JB (que no es el whisky escoces).
JB llevaba media hora escuchando desde la barra del Blue Note; nos habíamos citado informalmente y (JB) no suele dejarme pasar por NYC sin acercarse para tomar algo juntos en algunos de sus bares preferidos. Fuimos pues al Blue Ribbon, donde sirven buenísimos vinos y picoteo de categoría, ostras y montaditos de confituras de pato , siempre con buena música americana de fondo. Música que pertenece a la historia de estas calles.
Justo en la vereda de enfrente del Blue Note (y del apartamento desde donde escribo ahora) toco Bob Dylan por primera vez, en un sótano en 1961 y antes que John Lee Hooker.
JB ya había visto antes a los músicos convocados por Sanders (para esta serie de conciertos y la grabación de un disco en vivo de marras) porque –todo sea dicho- la generación de jazz interesante es esta y un vecino de NYC se pasa la vida escuchando los mejores conciertos al alcance de su oportuna sensibilidad. Es el caso de Joe.
A Reggie lo vio hace veinte años con afro y barba, a Carter también (pero sin barba, supongo) … James Carter toca con músicos contemporáneos -no creo que llegue a los cincuenta años y parece un hombre joven- pero conjuntado con estos históricos esta bendecido, lo sabe y así agradeció por una semana con estos venerables artistas libres.
Seguimos hablando, degustando espumantes italianos y ostras (que no es que me gusten demasiado, puedo vivir sin moluscos a pesar del apellido que orgullosamente llevo pouesto). Ocurre que el primer concierto que JB vio en su vida fue uno de los Allman Brothers en el Filmore East, en aquellas jornadas de grabaciones que fueron el primer éxito masivo de lo Brothers y en forma de disco en vivo. Fsu primer recital y el mejor que vio en su vida. Y le creemos.
Hablamos de las sesiones de Blonde on Blonde -mayormente grabadas en Nashville- con lujo de detalles (cuantas canciones de grabaron en NYC, cuantas se grabaron en la ultima sesión en Nashville, el bajista que tocaba trompeta y bajo al mismo tiempo, etc) de Muscle Schoals donde JB grabo alguna vez (Muscle Schoals es todo pero Joe prefiere a los Wreking que grabaron todo lo que se haya grabado en Los Angeles, desde comerciales de TV hasta los Beach Boys).
Hablamos de impresiones a propósito del blues actual y de Charley Drayton Tercero. De Hugh Mc Craken y el dulce recuerdo que imprimió en nuestras vidas.
Hugh grabo con todos.
Grabo Brown Eyed Girl (de Van morrison), grabo Killing me Softly (with this song);
grabo con Aretha y con Paul Macca el mismo dia …
Con los cuatro Beatles por separado y con Steely Dan
(si escuchamos con atención percibimos que algunos de los clásicos de Steely Dan no rodarían sin la rítmica de Hugh).
Es imposible adivinar con quienes grabo Mc Craken porque grabo con todos.
Rest in peace, querido Hugh que tanto me ayudaste en las sesiones de Alta Suciedad y Honestidad Brutal.
Con tu música bendita y con tu gran corazón.
No nos guardamos nada, bebimos de calidad, comimos bocadillos ricos y nos despedimos porque JB sigue mezclando mañana en los mejores estudios de Manhattan.
Nosotros nos despertamos tarde, choque con la cama y esta claro que tengo un dedo fisurado, vamos a echar mucho de menos la deliciosa atmosfera del fin del verano … Supongo que un dedo roto es la ciudad que (a su manera) me pide que me quede … O el destino que (irónico) me impide llegar a la siguiente disquería y atiborrarme de música.

I want 2 B a part of it …

También corresponde darle gracias a la vida por el reencuentro con mi querido amigo de la infancia, Nicolás y su hermosa familia. Solo con un gran corazón y una cabeza muy bien amueblada se puede sujetar una amistad de tantos con un canalla egoísta como yo.

street

No soy rock, soy free!

Solo aquellos privilegiados serán capaces de percibir los grandes detalles del arte,  la grandeza sutil y profunda de la expresión humana. Sin dudas es el Jazz el genero musical revolucionario del siglo veinte y aquel que pone a prueba nuestra capacidad espiritual, intelectual y nuestro arco sensible cuando se trata de cuestiones que, desde el alma y la mente de aquellos que se lo inventan, llega a lo mas profundo de nuestra existencia sensorial.
Odean Pope, oriundo de Phillie, subió al escenario del Blue Note con James Carter, sin dudas un líder del jazz actual, y el sonido mas revolucionario y extremo que pueda escucharse desde hace 50 años; el primer sonido que arranco Odean a tu tenor fue de una intensidad que te hacer olvidar que el rock existe fuera de un ámbito adolescente, un agudo ronco que te removía el esfínter y te provocaba un aullido contenido de placer e instintos profundos; el primer numero fue un despliegue de potencia musical insólita. Que el Jazz siga evolucionando sin perder su mística y el sonido que revoluciono la música y la raza en el siglo veinte parece un milagro hasta que ocurre frente a tus narices. Nada anoche eran escalas habituales, ni standart  convencional; todo era intenso, rugoso, anárquico y free jazz gitano … No tenia previsto un primer “numero” con semejante potencia e intensidad musical; ese vuelo que algunos afortunados pueden percibir, la expresión humana pura y salvaje, silvestre, arrancando desde el alma y las mentes brillantes de los que pueden , los que saben y los que quieren. El segundo numero fue otra composición original de Odean The Pope también con solos de una base rítmica y armónica de alta categoría y verdad pura : Geri Allen, una pianista de una solidez y unos fundamentos extraordinarios, seguramente la mejor músico de la rama femenina tocando música sobre la tierra; el suave Reggie Workman, una delicia de contrabajista que no daba mas que placer escuchar y completaba la base rítmica con “Tain” Watts, que acompaño con una sabiduría y una perfección que bien le hace merecer el titulo de gran maestro de la percusión de jazz, porque sin pestañar sostiene estallidos de jazz infernal y dulzura en algun ocasional blues mas gentil aunque igualmente sobrenatural. El tercer plato del menú fue una balada blues (lo dicho) a cargo de Carter, que rozo lo indescifrable; dudo que oído humano haya escuchado semejantes sonidos soplados desde un saxo soprano; James Carter es el líder de los saxofonistas de su generación y (según los que saben) propietario de un sonido y unas técnicas que rompen el jazz como no ocurría desde la década del sesenta … Todo estaba dispuesto para recibir al mighty-mighty, al doctor, al maestro, a la leyenda Pharoah Sanders. heredero directo de John Coltrane , con quien toco en sus ensambles en la década del sesenta; Pharoah es un reservorio espiritual de sonido y un revolucionario de la música que no hace mas que demostrarlo aunque haya que ayudarlo a subir al escenario y, después del desempeño inverosímil de J. Carter se podía suponer que la parada para el muy veterano Sanders era complicada … Sin mediar palabra arrancaron con un trio ensamblado de saxos que fue una locomotora de potencia libre y soberana, Sanders tomo el escenario y lo hizo suyo desde el primer berrido de su saxofón hasta el ultimo acorde soplado por este trio de lideres de la libertad en este genero que representa lo mas revolucionario del siglo veinte, un código que pertenece a una raza y es patrimonio de la humanidad … Llegue al Blue Note pensando que en los años cincuenta hubiéramos estado viendo a Coltrane y tarde dos minutos en darme cuenta que el jazz esta intacto, mas atrevido y extasiado que nunca, que siguió evolucionando en la mente y el alma de los sobrevivientes. Dudo que Jimi Hendrix me hubiera impresionado tanto, pero tengo demasiado rock en las venas y es posible que Jimi me hubiera provocado una sensación similar de sorpresa y locura … El honor de estar escuchando a semejantes maestros, embajadores de tres generaciones de free jazz, de nuevas corrientes en la corriente y de una intensidad demoledora. Sin dudas he visto a dios y a satán al mismo tiempo … Pharoah -que necesita ayuda para subir al escenario- fue el dominador constante de un ensamble de jazz satánico, toco con dulzura una balada, “rompió” el saxo en mil diferentes posibilidades de sonido que escapan a la imaginación mas fértil y grabo un disco en vivo delante de mis ojos … (No midas tu status por aquello que no te gusta, ni juzgues. Es una perdida de tiempo inverosimil, estas tirando tu vida al gran tacho de basura de donde jamas se vuelve).  No soy rock : soy uno que abrió los ojos (del alma y de la mente) para escuchar al maestro, al doctor, al grande entre los grandes, al dueño de el sonido, al heredero y al padre de la música en su expresión mas libre, aquella que hace quedar al rock como una payasada que amamos pero no por eso es menos payaso.
La música de verdad, en su máxima expresión de vuelo y valentía … Explota en un escenario de dos x dos metros …

Si hay algo casi tan interesante como la música es “hablar de música” … Bien, es cierto también que los que “estamos en” la música no vemos la necesidad de aplaudir y gritar a la par del publico; este concepto me fue confirmado por Antonio Corbacho la tarde que lo conocí en el palco de Canal + en Las Ventas. “La gente del toro no damos oles ni aplaudimos …” digamos que me dijo. Yo entendí inmediatamente la idea. También agradecí la confianza porque, apenas si habíamos pronunciado alguna palabra de cortesía y ya me estaba confiando un poco de su inabarcable sabiduría. Aquellos que están “en el ajo”, que forman parte, que realmente entienden lo que esta pasando; no necesitan exteriorizarlo, ni participar en el ritual del publico gritando y aplaudiendo. Porque forman parte, porque perciben los detalles, porque son parte de lo que esta ocurriendo. Hasta que algún destello que escapa a la lógica de lo impredecible ocurre, entonces procede ponerse de pie y dar un grito de guerra y de paz, un simple “yes”, un “ole” murmurado en voz baja, o intentar con un grito que llegue a su destinatario, a quien te despertó el instinto, al provocador de la norma rota. Anoche no entraba en mi (mismo), no pude menos que compartir con mi compañera (prometida) lo que estaba sintiendo; habíamos llegado al Blue Note para ver/escuchar distraídos una noche de Jazz en New York, también porque el BN nos queda a metros escasos de el apartamento que alquilamos en Manhattan. Desde las primeras notas, un riff de saxos tenores como rinocerontes, acoplado a berridos salvajes de bronce, me di cuenta que estaba frente a una manifestación divina y mi música preferida, free jazz animado, conceptual, excitante, capaz de transformarse en melodía de blues, una descarga de sonidos insólitos, afro urbanos, como de animales metálicos, fuera de todo “chop” tradicional, alejado de las escalas standart, una sinfonía nocturna … Cada solo de cada músico; los saxos extraordinarios, un soprano sobrenatural, un piano de una consistencia artística inédita, la dulce suavidad del contrabajo y la mano deslizándose por el mástil del doublé bass, la maestra batería y, finalmente (después del tercer “número”) la aparición del mighty mighty, el doctor, el maestro. Sanders.
Que no dejo de soplar maravillas y exprimir registros que no escapan a tu concepto, Fue eso y vale la pena decirlo, abrirse la cabeza con nuevos conceptos una noche en la que no esperabas (precisamente) escuchar la música del futuro.

PHAROAH
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