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Suspiro Limeño

Suspiro limeño! Se que en el Perú las expectativas siempre son altas pero esta noche nos fuimos todos felices del Pentagonito (!!).
Ofrecimos un concierto MUY bueno, inspirado y saludable, para un público (mi gente) que respondió con creciente emotividad : Desde el silencio solemne para escuchar al canto colectivo con todos de pié en los últimos compases del recital. Se me antojó presentar el repertorio en (tres) tercios … Un primer tercio de canciones sin interrupciones, un segundo tercio comentado y explicado (donde nos brindamos interpretando un tango de Troilo como Himno de mi Corazón (de Los Abuelos de la Nada), y un ultimo y tercer tercio donde invito a cantar al respetable a sabiendas que no son pocos los que vienen esperando participar -sonoros- con sus canciones preferidas, el pelotón de canciones que nunca fallan, aquellas que probablemente se instalen en la memoria de América por generaciones. Hoy me encontré muy bien cantando; cómodo, inspirado y en buenas condiciones vocales; pero también me encontré a gusto conversando con el respetable, presentando las canciones, agradeciendo no sin ironías a un Perú que, me consta, me quiere de verdad y me lo hace saber con consistencia. En este tramo de la gira (que comprende Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Uruguay y Paraguay) no modificamos el repertorio, es decir: de momento no alteramos la lista de canciones y siempre tocamos las mismas. Y nos resulta muy bien porque cada noche las ejecutamos mejor, con idéntico deseo y entusiasmo … Regulamos los matices, sumamos musicalidad, conjuntamos los arreglos, profundizamos en la interpretación y llegamos a un concepto que es el anteriormente citado: Recital en tres (3) partes o tercios. El primero invita a escuchar canciones que no son desconocidas en absoluto, pero tampoco son exclusivamente las (mas) preferidas de (mi) la gente … y nos convidan con respetuoso silencio para escuchar (con prudencia telefónica) las canciones y aplaudir, a veces saludando cada estrofa y el desempeño francamente brillante de mis compañeros del trio de maestros. Tres músicos como tres toreros inspirados y altamente musicales (valga esta redundancia) … Antes de enarbolar el segundo tercio presento cada una de las canciones que interpretamos en el arranque. En los teatros (esta es una gira de teatros) encuentro el ambiente adecuado y proclive para comentar cada una de las canciones que ejecutamos (en el primer tercio) y anunciar el tango grande: Garúa. Es entonces cuando saludamos el género porteño por excelencia, saludamos la memoria de Miguel Abuelo, presentamos Rock y Juventud y llegamos a Copa Rota que ya forma parte de mi repertorio celebrado desde el siglo pasado con Los Rodriguez. El segundo tercio. Para la recta final (o tercer tercio) invito al respetable (mi gente) a cantar conmigo y nunca me dejan solo. Se arma un coro colectivo que es alegría pura y buena prueba de la lealtad de aquellos que pagaron en la puerta para escuchar y vivir el concierto con la garganta plural. Se que en el Perú las expectativas son altas y es en este último tramo en donde nos desatamos (en la platea y el balcón) cantando todos juntos en un agradecido rito colectivo que solo puedo celebrar con reverencia. Terminamos con emoción y todos (presumo) quedamos con el corazón fortalecido por la experiencia. Esta fue la primera de tres noche peruanas con el papel vendido: localidades agotadas … Un concierto inspirado, conversado, divertido y emocionante fue el primero de los tres que vamos a ofrecer en esta tierra bendita tan llena de historia y de cultura: la comida universalmente celebrada, Lima donde cantó Hector Lavoe en 1986, la plaza de toros mas austral del mundo y las cualidades de esta país andino (y vecino) que hoy nos recibió como hermanos y nos hizo sentir héroes de la música en formato acústico, razón por la cual me encuentro agradecido y comparto mis muy buenas sensaciones con mis compañeros en el escenario, detrás del escenario (atentos al perfecto mecanismo de un recital bien hecho) y al timón del sonido y las luces que (una vez mas) fueron el imprescindible marco para ofrecer y empacharnos con puras bonitas sensaciones en el escenario, dicho lo cual abrazo a mis compañeros que viajan conmigo en América y al compañero público que merece un sobresaliente. Hoy también cantamos para mi carnal Carlos Contepomi y el ganador del concurso de la radio que se subió a un avión para escucharnos en Lima, como es costumbre nos quedamos cenando todo el equipo y el ganador del viaje se sentó a mi diestra para compartir la comida. Emocionante debut en tierras peruanas. Chévere! Buenas noches.

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