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Entonces …

Generalizar es útil para comentar asuntos generales o aquellos que son competencia de un grupo importante de gente. En general, entonces, las audiencias en Argentina se saben factótum de la popularidad de determinadas bandas de rock en una mecánica similar a la del balompié en este rincón de mundo. Es inevitable pensar en “las huestes” que arroparon a RIFF hasta los límites del comportamiento humano, otro ejemplo fue aquel mega concierto de The Cure y los episodios violentos que seguramente algunos recuerdan. Pero ocurre constantemente con bandas, algunas de las cuales no llegamos a escuchar con atención y ya tienen un público masivo “responsable” del éxito grande de los grupos. La gente llena salas, teatros, polideportivos y estadios, construyendo así un éxito a veces imparable para los músicos. Es lógico suponer que las audiencias se presenten caprichosas: llenan los recintos, cantan las canciones y exigen (por así decirlo) un programa exactamente a su gusto: escuchar lo que quieren escuchar a cambio del preciado éxito total. En nuestro país sobran ejemplos, seguramente contagiados por los rituales en los recitales de Los Redondos a finales del siglo pasado. No toda América responde de la misma manera. Este año empezamos nuestra gira en California con la aparición de gentes de Argentina y México como principal grueso del público. Quizás entonces hubieron reclamos que no siempre escucho desde el escenario, es posible que algunos hayan “exigido” el potencial de los recitales eléctricos, aquellos que armamos con una batería de canciones populares … y con una batería sumada a la pared de virtuosas guitarras eléctrica: Sencillamente empezamos los conciertos arriba … los terminamos arriba y en el medio … promediamos con mas éxitos coronados por aquellos que nos vienen a ver. Es un público entregado y generoso pero vienen a hacer la suya y hacer propios los recitales. En esta gira acústica, mayormente en teatros buenos, no estábamos por la labor de ofrecer únicamente aquellas canciones que hacen vibran la cuerda popular. Después de mas de un año de presentarnos con el trio, encontramos el buen punto (de la carne) en esta última recta final: ya sabíamos que tocar, cuando hablar y ofrecimos conciertos “a fuego lento”, con la opción de escuchar en silencio y de escucharme presentar las canciones y bajar linea para terminar cantando en el siempre agradecido éxtasis total. Muy mayormente contamos con la complicidad de públicos que se ofrecieron a esta experiencia puramente acústica marcada por un repertorio liderado por el piano polivalente y genial de Germán, perfectamente arropados por el contrabajo -de gran categoría- de Antonio y la “clave y compás” del talentoso e inquieto Martín. Siempre terminamos con buenas sensaciones en el escenario. Desde mi sitio frente al micrófono sentí bien equilibrado el recital en el Irving Plaza de NYC y muy bueno el del Filmore de Miami. Es posible que el estrés previo a las responsabilidades (cantar siempre inspirado, con la garganta respondiendo, de bueno humor y sin las fatigas del cantante) haya colaborado con una incómoda irritación en mi tracto intestinal que me dio alguna dolor no precisamente de cabeza! Volvimos entonces a Madrid donde hice un ayuno de 24 horas : No hay ma que resista un buen ayuno. Dos semanas mediante nos esperaban quince recitales seguidos, con esperas en aeropuertos, días libres para buscar discos o permanecer en la habitación del hotel. Viajamos entonces a Colombia, donde ya habíamos estado el año pasado con idéntica formación en el escenario. Con una peculiaridad: La primera noche era en realidad la segunda: Se vendieron primero las entradas de la segunda noche y después se pusieron en venta las de la primera … Y percibimos sutil la diferencia entre aquellos que se apuran en comprar sus tickets … La primera en Manizales estaba poblada de teléfonos celulares, el mensaje de la supresión de los teléfonos, con particular acento en aquellos que usan un flash innecesario estando bien iluminado el escenario, se estaba cocinando … No es sencillo concentrarse cuando vemos que en la primera fila hay personas haciendo auto-fotos y con el teléfono a la altura de la cara … Como ofrecimos volantes (Flyers) explicando nuestra postura “telefónica”, ademas se insistir un poco en la megafonía, el asunto “celular” se fue temperando hasta encontrar el público ideal: Aquel capaz de escuchar con atención, aplaudir lo que merece ser aplaudido y también cantar conmigo en la recta final (último tercio) del concierto. No tardaríamos nada en encontrar el equilibrio entre la propuesta “teatral” de la gira (íntima) y los deseos urgentes de la captura digital. Creí entonces que era buena idea blindar la lista de canciones, el repertorio, y repetir una secuencia exacta de canciones, sabiendo donde interrumpir la música para bajar lineas, explicar canciones y agradecer al pueblo de aquellos países en donde nos recibieron tan bien. Sin disminuir la importancia y lealtad de aquellos que vinieron a vernos la primera noche cafetera, fue la segunda la que nos dejó con perfectas sensaciones. De Manizales tomamos dos aviones para llegar a Barranquilla donde ofrecimos un muy buen recital después de superar un cierto desequilibrio químico personal que tampoco vale la pena explicar en detalle. Otros dos aviones para llegar a Pereira. No sabíamos nada de esta bonita ciudad en el eje cafetero, como corresponde con “los tapados” fue un muy buen concierto y las buenas sensaciones en el escenario fueron constantes. Dos aviones mas para llegar a Cali. Durante el trayecto colombiano todos nos dedicamos a escuchar y descubrir los sonidos de la Salsa, el Son … la Fania y sus estrellas. Llegamos entonces a una ciudad que sabemos cultural, donde el rock y la música del Caribe conviven con la historia literaria (en la figura icónica de Andrés Caicedo. Y ofrecimos otro muy buen concierto de puras bonitas sensaciones en el escenario. Y Fuimos a Quito, en el Ecuador, donde, después de unos días libres, brindamos el mejor recital de los que haya compartido en este hermano país en la cintura exacta del mundo. Ya éramos una maquina humana sin fallas, siempre con buen sonido en el escenario, confiados en la eficacia de nuestros queridos operadores de sonido y luces para la sala. Estábamos en un nivel musical alto y el encuentro con mi gente resultaba en perfecta armonía. Mis pruebas de sonido fueron: Llegar al sitio y cantar dos canciones, encontré siempre todo perfecto y sonando muy bien. No tengo que lamentar ninguna detalle técnico incómodo. El Perú nos esperaba con tres funciones agotadas, nuestros primeros SOLD OUT … tres de tres. Fueron dos noche en Lima inspirados y sin aspirar. El año pasado actuamos en un Festival en Lima, con la presencia de Iggy Pop como figura, pero esta ves las sensaciones fueron mucho mejores, inspiración, alegría y eficacia. No me olvide de aludir a los versos de Arturo Zambo Cavero. Después volamos a Arequipa con la siguiente peculiaridad: Mi gente en Arequipa recordaba las sensaciones volcánicas de nuestro anterior recital eléctrico ahí mismo. Por lo visto escribí en mi bitácora que aquel recital fue “de infarto” y sensaciones fuertes. Pero colmamos las expectativas y nuestras expectativas: tocar muy bien, cantar lo mejor posible, comunicarse con el respetable a travez de palabras y de canciones. Sentir que estamos tocando con inspiración y recursos … Acto seguido viajamos a Chile para ofrecer tres conciertos en tres ciudades. El de Santiago fue, probablemente, el mas masivo (cantidad de público) de toda la gira … Si tocamos en una versión reducida del Movistar Arena que, incluso en su versión recortada, es un Apolideportivo enorme con una bóveda circular que bien podría ser el diseño de una nave interplanetaria. El Movistar resulto muy bueno, en un día peculiar para los hermanos de Chile que venían de lamentar una derrota balompédica frente a una intratable Alemania. Viajamos por tierra hasta la costa del Pacífico para dar mi primer recital en Valparaiso. Ya estábamos sostenidos en un nivel música muy interesante, el repertorio funcionaba a la perfección: media hora cantando sin mediar mas que un saludo inicial, una presentación del concierto y las canciones dicha con parsimonia y sin escatimar en derramamiento de conceptos, historias y data buena. Volvimos por carretera a Santiago para esperar un avión que nos llevase a Concepción, cuna del rock chileno y tierra castigada por las fallas del subsuelo con un relativamente reciente terremoto. Después de una formidable noche compartida con mi gente y mis compañeros (como sistema, nos quedamos cenando todos juntos después de tocar … como amigos), viajamos con escalas a Montevideo donde ofrecimos dos muy buenos recitales en el formidable teatro SODRE … Un público exigente con ganas de escuchar algo realmente bueno, pacientes para escuchar bajando linea uruguaya, profundos y sostenidos en el aplauso pero cantando como una única garganta en el tercio final del recital. Mis sensaciones en el escenario de Montevideo fueron imposible de mejorar … El primer concierto fue tan bueno que llegué a pensar que era complicado superar aquello la segunda noche consecutiva … Pero me llevé las mejores sensaciones de aquel extraordinario escenario. Ya probábamos una nostalgia no demasiado anticipada porque ya estábamos terminando un viaje juntos … conviviendo y poniendo lo mejor para que nos sintamos cómodos en escena y el mejor sonido llegue bien iluminados a la platea y los balcones. Dediqué palabras sinceras a mis compañeros y quise compartir el generoso aplauso con todos, a quienes mencioné uno por uno … los doce apóstoles. Y llegamos a Asunción que se presentó sin teléfonos a la vista y en la misma linea positiva de la gira por América del Sur … Quisimos ofrecer (y ofrecernos) un muy buen concierto ya que este seria el último de la gira … Durante la función me despache con anécdotas apropiadas para contar en Paraguay entre otras palabras que consideré adecuadas para decir … Esta vez me fundí en abrazos con mis amigos siempre atentos al costado del escenario … donde importa el perfecto estado de los instrumentos, mi infusión de jengibre fresco, el ayuda memoria con las letras y el siempre óptimo sonido en el escenario, fundamental para tocar y cantar bien, para disfrutar tocando y atrapar las mejores sensaciones en el escenario … Del lado el público nuestros especialistas que operan el resultado comunitario de los recitales: el sonido en la sala y la puesta de luces: luces y sonido. Cenamos juntos … y nos abrazamos en Aeroparque prometiendo juntarnos a tomar mates … Los chicos que volvieron a España se quedaron un día mas en Paraguay …

Una última estación.

Quizás es momento de considerar la realidad: Mi casa son los escenarios donde actuamos, las pruebas de sonido, las esperas aburridas en los aeropuertos y los días libres en el hotel. Y mi familia próxima son mis compañeros de carreteras, aquellos que atentamente conspiran conmigo para que los recitales salgan perfectamente bien y ahora pueda escribir para contar que esta noche, que fue la última estación de esta gira panamericana, también me traigo muy buenas sensaciones del escenario … Lógicamente fue una noche para la melancolía de aquellos que se despiden. No sabemos cuando nos volveremos a reunir para ensayarnos un poco y volver a girar, pero sabemos, la lógica gobierna, que esta noche en Asunción fue la última parada de una gira buena de casi veinte conciertos entre San Francisco, en los Estados Unidos y hoy en el Paraguay. Una vez mas, como presagio… tal vez, empecé -cantando a pelo- los primeros versos de El Incomprendido de (o por) Ismael Rivera, el príncipe portorriqueño del son. Poderosa estrofa que dice: “Yo, creo que voy solito a estar … cuando me muera. He sido el incomprendido, ni tu ni nadie me ha querido: tal como soy” … Palabras que encierran una realidad poderosa con la que me encuentro en esta (la) habitación de hotel. En casa nadie me espera y en este último mes largo siempre me estaban esperando: los músicos para tocar juntos, los asistentes y operadores (etc) para cuidar que el escenario esté impecable para cantar y sonar bien … Como cada noche, terminamos de tocar y nos juntamos a cenar. En esta, la última cena, fui obsequiado con un regalo de fin de gira (de parte de todos mis compañeros): una elegante bata de seda y poliéster con el bordado de un salmón colorado en toda la espalda. Para romper el hielo (es una forma de decir) conté que “el suegro de un amigo vino al Paraguay por seis meses para encontrar novia. Yo, en tres días, me voy con un iPad …” Es una parábola que no tiene porque alertar a los funcionarios de aduanas. Lo cierto es que viajé con una valija llena de ropa y el porta-trajes con la ropa para actuar, tres trajes y sus respectivas camisas. tres “ambos” que compré en el Corte Ingles de Serrano, en Madrid, dos camisas italianas y una de Comme Des Garçon vintage que compré el siglo pasado. Y así me vuelvo. El recital fue muy bueno y estuvimos perfectamente arropados por un público que vino para olvidarse de los teléfonos (el mensaje finalmente llegó al respetable) y escuchar con respeto, aplaudir en profundidad y cantar conmigo las canciones que elegimos para el último tercio (de tres) del concierto. Se entiende, quisimos terminar tocando bien, con inspiración y alegría, aunque ya con cierta no disimulada nostalgia porque, con sinceridad, quise agradecer a todos desde el escenario y reconocer que, así es la vida, estos escenarios se convirtieron en (lo mas parecido a) el único hogar en donde siempre alguien me espera. Un solitario que, en una curva de la vida, fue alcanzado (temporalmente quizás) por la soledad … Entiendo porque hay músicos que me llevan veinte años y siguen de gira aunque estén hechos pudiendo retirarse cómodamente. Porque Johnny Guitar Watson murió con las botas puestas … Como Allen Toussaint, a quien fuimos a ver en Madrid donde termino sus días terrenales apenas una hora y media después de cantar. O Atahualpa Yupanqui, que fue a dormir una siesta eterna después de una prueba de sonido en Nimes … Como me estoy poniendo un poco tremendo, recordar con alegría genuina este trayecto por la espina dorsal andina de América y dos últimas paradas en Montevideo y Asunción (dos corazones del sur de América del Sur). Empezamos esperando -día por medio- los vuelos interiores en Bogotá, porque recorrimos cuatro ciudades: de Barranquilla al eje cafetero: Pereira y Manizales, para terminar en Cali donde compré muy interesantes discos de Salsa buena (de estricta segunda mano) … Después ofrecimos los que sin dudas están entre los mejores recitales que servidor haya ofrecido en Quito, tres noches en Perú, otras tres en Chile … Las dos en el SODRE de Montevideo y esta noche en un muy buen teatro en Asunción … No estoy seguro cual fue mi primera gira, probablemente aquellas dos fechas en Córdoba tocando “Un día de Paseo en santa Fe” con quince años… o aquellas salidas semanales para tocar -en la región de Santa Rosa y aledaños incluyendo el Alto Valle y la pre cordillera neuquina- con Los Plateros sus éxitos memorables … También pasaron muchos años desde las lindas -pícaras y aventureras- giras con Los Abuelos en Argentina o, diez años después, los años de giras por España con Los Rodriguez … Hace veinte años empecé a girar con los grupos de dos o tres guitarras … siempre con espléndidos músicos que cantaron conmigo y pusieron todo en cada escenario …En los últimos compases del milenio terminabamos de tocar en el Gran Rex de Buenos Aires y lo celebrabamos todos en mi casa del barrio de Recoleta … no faltó de nada … Hasta escribí una canción de despedida que interpretamos la última noche de una serie de recitales buenos en diciembre del último año del siglo veinte. Entonces interrumpí las giras por cinco años y llegué a pensar que, el de las giras, era último tren que había pasado para mi … Pero hace doce años volví a los ruedos y prácticamente no dejé de actuar ningún año hasta ahora … Hoy recordé mi encuentro con presos paraguayos “de categoría” en una “visita especial” a la Carcel de Villa Devoto, también conocida como Devoto o “Canadá”. Fue en aquel encuentro cuando me percaté de el gran capital originario de este jardín de América … Hasta doce dialectos diferente se hablaban en la finca de mi interlocutor guaraní. Una antigua estancia de tanino a setecientos kilómetros de Asunción. Y nada mas. Será entonces hasta la próxima estación del destino. Y las giras. Espero repetir con todos estos mismos camaradas porque las sensaciones fueron buenas, de gente buena, enfocada en hacer juntos una gira de calidad humana, artística y técnica. Me consta que lo logramos una y en cada una de las ocasiones en que armamos un escenario y tocamos. Mejor me despido con un “hasta luego”. El tren de canciones llegó a la última estación del camino. Continuará.

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